lunes, 27 de julio de 2009

Una Mujer Piadosa



Mujer Virtuosa, ¿Quien la hallará?...”

...El Hombre mira lo que está delante de sus ojos, mas el SEÑOR mira el corazón…
1 Samuel 16:7

“...Porque su estima sobrepasa
largamente a la de las piedras
preciosas. El corazón de su marido
está en ella confiado,
Y no carecerá de ganancias.
Le da ella bien y no mal
Todos los días de su vida.

Engañosa es la gracia,
y vana la hermosura;
La mujer que teme a Jehová,
ésa será alabada.”
Proverbios 31


Tornándose en Ester

Por Charo & Paul Washer


Antes de que una joven tuviera la oportunidad de acercarse al Rey Asuero, debía completar doce meses en tratamientos de belleza prescritos para las mujeres, seis meses con aceite de mirra y seis con perfumes y cosméticos. Sólo así podría entonces acercarse al rey…Ester 2:12-13

Siempre me he maravillado ante la clase de preparación que la futura reina Ester tuvo que asumir antes de ser considerada digna de acercarse al Rey Asuero. ¿Cualquiera de nosotras estaría dispuesta a someterse a doce meses de tratamientos de belleza antes de conocer al hombre de nuestros sueños? Probablemente no, sin embargo, imagina las posibilidades. Todo un año dispuesto para un único propósito – convertirte en todo lo que puedes llegar a ser para aquel a quien más amas. Un precioso tiempo para cultivar la belleza, hacer una inversión en educación y etiqueta, para fortalecer la virtud, y forjar un carácter.

La preparación de Ester me recuerda a ese precioso tiempo entre el despertar del deseo en el corazón de una joven mujer por compartir su vida con un compañero y el momento en que ella camina hacia el altar. Por mucho, este tiempo de preparación es visto como nada más que un tiempo de espera. Las mujeres solteras a menudo se ven a sí mismas como sentadas en una vitrina mientras la vida les pasa por delante, o como sentadas en la banca mientras otros juegan el juego. No se dan cuenta de que están desperdiciando el tiempo más importante de sus vidas, se están privando a sí mismas de gran gozo y recompensa, están privando a sus futuros esposos de una mujer mas virtuosa, y están privando al Señor de una sierva a través de la cual El desea hacer grandes cosas.

Tal como Ester tuvo que prepararse antes de poder ser la reina de un reino entero, de la misma forma la mujer debe estar preparada antes de que se pueda embarcar en uno de los llamados mas difíciles e importantes en la vida – matrimonio y maternidad. Ester tuvo que aprender los métodos del reino al cual ella pertenecía, tuvo que aprender los modales de la vida cortesana, los retos intelectuales, emocionales, y espirituales de su alta posición. Para hacerlo más simple, Ester siendo una jovencita tuvo que ser transformada en una reina antes de que pudiese usar el titulo y desempeñar el rol. De la misma manera, la mujer Cristiana que es soltera debe aprender los métodos del Reino de los Cielos antes de que ella se una con aquel a quien Dios está preparando para ella. Ella debe estar preparada intelectualmente, emocionalmente y espiritualmente, no por sirvientes cortesanos en algún templo pagano, sino por Dios Mismo, Su Palabra, y por otra mujer piadosa que ha sido preparada antes que ella. La soltería no es una pérdida de tiempo ni tampoco es estar sentada a un costado, sino un tiempo que Dios ha apartado especialmente para la mujer, para transformarla en lo que El quiere que ella sea, y para usarla en formas que simplemente serian imposibles después del matrimonio. La soltería es un tiempo es el que una mujer cultiva las virtudes que pertenecen a ser una mujer de Dios, para que ella pueda ofrecer a su futuro esposo y al mundo algo más que una cara bonita.

Recuerda en tu juventud que tú no eres la única soltera, sino que tu futuro esposo está pasando por la misma etapa que tu. ¿No sería algo terrible conocer finalmente al hombre que esta por convertirse en tu esposo solo para luego darte cuenta que él ha usado su soltería para servir al Señor y para preparase a sí mismo para ser un mejor esposo para ti. Y sin embargo tú no usaste la libertad de tu soltería para servir al Señor, ni tampoco tomaste ventaja del entrenamiento que Dios te ofreció?

¿No sería también una cosa terrible darte cuenta que tu esposo invirtió sus días cómo hombre soltero orando diariamente por tus necesidades y por la obra de Dios en tu vida, mientras que tu ni oraste por él, ni respondiste a la gracia de Dios que te fue dada como resultado de sus oraciones?

Es algo maravilloso cuando Dios bendice a la mujer con un esposo. Ese ser especial que es “simplemente perfecto” para ella. En donde él ha sido diseñado cuidadosamente por Dios para ser unido como una sola carne con ella.

Es un gozo tan grande para la mujer el mirar atrás y recordar cómo Dios la ha capacitado para esperar en El y que El permaneció fiel en bendecir. De mayor gozo es para ella saber que su tiempo como una mujer soltera fue también un tiempo de buscar a Dios y de ser fiel a Él y a Su propósito. Que ella ni por un momento deseó saltarse ese paso, sino que deseó solo confiar en Dios y esperar en su afable soberanía.

De ninguna manera es una tragedia ser una mujer Cristiana soltera, pero los caminos del mundo se han infiltrado una vez más en la Cristiandad con la falsa idea de que lo es. Una de las más grandes mentiras es aquella que dice que si tú no tienes a alguien, o si no estás activamente “buscando” entonces algo está mal contigo. Otra mentira es que la mujer soltera debe estar teniendo citas buscando a un esposo de la misma manera en la que se va de compras a una tienda. Pero hay una mentira aun mayor y es aquella que dice que la mujer soltera debería dar sus afectos indiscriminadamente para así ser mas experimentada y saber así qué hacer cuando ella finalmente encuentre al hombre de su elección. Mi querida Cristiana, es una mentira y una afrenta a Dios decir que la experiencia es el mejor maestro, cuando de hecho es Dios quien es el mejor maestro, y aunque el lema del mundo es “vive y aprende”, el consejo de la Biblia es “aprende y vive”… No necesitas ser experimentada, solo necesitas tener el conocimiento de lo que Dios ha dicho y ser obediente a ello.

No debes estar buscando al hombre de tu elección, sino más bien deberías estar esperando al hombre de la elección de Dios. Y cuando él venga, no serán las experiencias pasadas que harán que tu matrimonio funcione, sino la pasada castidad, pureza, y santidad. Deberíamos esconder nuestros rostros ante los caminos y experiencias de este mundo perverso y mirar solo hacia aquellas cosas que Dios ha puesto en el camino que El ha preparado para nosotros.

Dios sabe exactamente lo que necesitas y hasta sabe los deseos de tu corazón mejor de lo que tú los conoces. . Dios ama las sorpresas. El no quiere que tú estés buscando a tu esposo. El quiere traerlo a ti, y probablemente en el tiempo en que menos lo esperas. Si desobedeces este consejo, como muchas otras mujeres antes que tú, y tomas tú la responsabilidad de buscarte una pareja, podrás encontrar a alguien, pero las posibilidades son que ese alguien que encuentres no será el indicado.

Como mujeres, nuestra naturaleza desea la compañía y el compañerismo de un hombre. Esto viene de Dios y por ende es bueno. Pero al mismo tiempo, erramos al pensar que la muerte será el resultado si ésta necesidad no llega a ser satisfecha. Necesitar a otro como compañía no es igual que necesitar el siguiente respiro de aire. Eso quiere decir, que tú puedes sobrevivir sin compañerismo, al menos hasta que Dios haya completado su obra perfecta en ti. Recuerda la Escritura, “ pero fiel es Dios, que no os dejará ser tentados más de lo que podéis resistir… (I Corintios 10:13)

He hallado que existen dos razones primarias del porque alguien necesita desesperadamente de alguien más. Primero que todo, es porque ellos no conocen a Dios como deberían. ¿No es Dios el Dios de todo consuelo? ¿No es Cristo el Señor exaltado quien llena todas las cosas en todo? Entonces porque nos lamentamos acerca de lo vacios y solos que nos sentimos? Si buscamos estar casadas porque sentimos que un esposo llenará nuestras vidas o nos hará, en alguna manera, sentirnos completas, nos encontraremos profundamente decepcionadas en nuestros matrimonios.

Ningún hombre, sin importar lo mucho que refleje a Cristo, podrá jamás tomar el lugar de Dios en nuestras vidas, pensar tal cosa es pura idolatría. Si no somos llenadas por Dios ahora y completadas en Cristo en el presente, entonces ni siquiera un matrimonio hecho en los cielos será capaz de cambiar nuestro vacio.

La segunda razón de necesitar desesperadamente a alguien en nuestras vidas es puro egoísmo. Cuando necesitamos a alguien para sentirnos amados, o cuando necesitamos a alguien para que nuestros sentimientos o soledad sean disipados, entonces estamos deseando el matrimonio por las razones equivocadas.

El matrimonio no debería ser visto como una oportunidad para saciar nuestras necesidades, sino como una oportunidad para saciar las necesidades de otro. Si no hemos aprendido a llevar nuestras propias nececidades ante Dios, entonces probablemente abrumaremos a nuestros esposos con nuestras propias necesidades y seremos ciegas ante las suyas.

He conocido a mujeres Cristianas que viven sus días consumidas con sus propias necesidades y lamentándose constantemente en porqué Dios no ha traído a nadie a sus vidas. ¿Pero porqué debería el Señor confiar un hombre piadoso a una mujer que esta absorta en sí misma y en sus propias necesidades, y que no usa la libertad de su soltería para server al Señor y prepararse para Sus propósitos? ¡Una mujer así tendría muy poco que ofrecerle a un esposo piadoso!

Mi querida amiga, ser soltera, como ser casada debe ser considerado un tiempo muy especial y agradable en la providencia de Dios. No debe ser considerado como una mera circunstancia o una maldición de la que uno debe tratar desesperadamente de escapar. Ser soltera es un tiempo de aprendizaje para aprender de Dios y de nosotras mismas, un tiempo para descubrir quienes somos en Cristo, y para crecer en la semejanza de Cristo. Es un tiempo de ser celosas de las buenas obras y de estar involucrada en ministrar a otros. Ser soltera tiene una magia en si mismo que debe ser disfrutada en su tempo porque una vez pasa puede no regresar.

No existe nada más triste que una mujer ahora casada que se lamenta de lo que pudo haber sido y haber hecho con su vida en su soltería. Todo se echó a perder por el afán de estar casada sin tomar en consideración el plan o la obra de Dios.

Cada estación en la vida tiene una belleza y esconde una maravilla en sí misma.

Mi oración para todas las mujeres solteras Cristianas es que ellas puedan disfrutar su tiempo a pesar de las mentiras del mundo. Que ellas puedan ser exigentes y no se conformen con nada menos que la perfecta voluntad de Dios. Que ellas puedan esperar pacientemente en Dios quien es el dador de toda buena dadiva y don perfecto.

Que puedan ser como Ester, usando el tiempo que Dios estime necesario para hacerlas hermosas por dentro y por fuera.


Un articulo primeramente publicado en

HeartCry magazine Volumen 3, Enero1998

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