miércoles, 5 de septiembre de 2012

Fuera de la Zona de Comodidad


En mi entrada anterior compartí un poco sobre el ministerio que Josh y yo regularmente hacemos en las calles de evangelizar a los transeúntes desconocidos. ¿Te suena extremo? ¡A mi me suena extremo!  Antes de comenzar una relación con Josh yo sabia de su ministerio evangelístico en las calles, habia visto fotos de él predicando y hablando con desconocidos y habia escuchado algunas de sus predicaciones al aire libre. Para los que somos tímidos eso parece bien para los extrovertidos pero no para nosotros, ¡eso era lo que yo pensaba hasta que conocí mejor a Josh y me di cuenta que al lado de él yo soy super extrovertida!

Predicar en las calles no es algo que todos estamos llamados a hacer, pero si estamos supuestos a compartir nuestra fe con otros, punto. El Señor llamó a mi esposo a ese ministerio y por ende yo lo acompaño y he ido aprendiendo a compartir mi fe de muchas maneras practicas siendo amable, mostrando respeto y el amor de Cristo, predicando la Verdad. Definitivamente es una experiencia emocionante una vez estas conversando con las personas, pero decir que es horripilante la sensación que me da antes de hacerlo no es para nada una exageración... 

Lo cierto es que cuando comparto mi fe, sea con gente desconocida, con familiares incoversos, o con otros Cristianos para edificación, mi fe crece y se fortalece y mi amor por el Evangelio y la causa del Señor cobra vida. Es maravilloso el gozo y la alegría que se tienen luego de compartir el Evangelio a otros, es algo que si tu lo has hecho sabes bien a que me refiero.

Cuando Dios nos saca de nuestra zona de comodidad espiritual lo hace para hacernos crecer en nuestro amor por El y en nuestro entendimiento de Sus planes perfectos. El Señor me ha sacado muchísimas veces de mi zona de comodidad en el pasado y lo sigue haciendo hoy en día. Ya sea yendo a compartir el Evangelio con extraños o incluso iniciando conversaciones con personas conocidas.

Para mi predicar el evangelio en las calles exige lo mismo de mi que cuando mi carne me pide a gritos que sea indulgente con sus apetitos comiendo un poquito más cuando en realidad no tengo hambre sino que comer "suena" bien, ó cuando mi carne prefiere relajarse en el sofá en lugar de lavar los platos sucios del almuerzo... Cada una de estas situaciones demanda lo mismo, negación a mi carne y total obediencia a Dios. Creo que fue ayer que me encontré con esta frase, "un Cristiano que no ha sufrido es un Cristiano que es vacio en su entendimiento de Dios y de la vida. El dolor es el amigo del creyente."

¿Alguna ves has experimentado dolor en tu orgullo, en tu carne, en tus deseos, por rendirte a los pies del Señor? Nuestra carne rechaza el dolor, y nuestra reacción natural hacia el sufrimiento es una de desprecio. Sin embargo como Cristianos no debemos rechazar el dolor que acompaña el crecimiento espiritual. Juan el Bautista lo dijo de esta manera, "es preciso que El crezca y que yo mengue." Lo hermoso y gratificante de este caminar rendido al Señor, no obstante, es que ¡las lagrimas se convierten en canción, la tristeza en alegría, el lamento en baile, la noche en día, y nuestro corazón aprende a rebosar de alegría en el gozo verdadero de vivir para Dios, sino pregúntale a nuestra gran nube de testigos!  

Esta entrada no es sobre la evangelización en las calles, ni tampoco es para sugerir que todos deben predicar en las calles, como lo dije anteriormente, es a penas natural que como Cristianos compartamos nuestra fe, dónde lo hagamos no es lo que cuenta si no que lo hagamos. Esta entrada es más bien mi forma de motivarme primeramente a mi y luego de motivarte a ti a decirle SI  al Señor cuando te llame a salir de tu zona de comodidad espiritual para llevarte a alturas mucho más elevadas de lo que tu puedes ahora imaginar o pensar en tu relación con El.

Una joven que se llama *Sarah lo describió de manera preciosa recientemente y quiero compartir contigo algunas de sus palabras. Vuelve por aquí mañana para que leas el resto de sus reflexiones:


"En la universidad curse la carrera de enfermería y durante ese tiempo me vi forzada a salir de mi zona de comodidad espiritual. Me uní a un ministerio estudiantil en mi universidad, y con otros aprendí a compartir mi fe con completos extraños en el campus.  Este fue un tiempo de gran crecimiento para mi cuando experimente el increíble gozo que viene al identificarme públicamente con Cristo y sin vergüenza compartir el Evangelio. 


Tengo que tomar diariamentente la decisión de morir a mi misma para Su gloria. Esto es difícil porque significa rendir todo de mi, aun los deseos y sueños que son buenos, en el altar, para que Dios pueda fluir sin ser estorbado en mi. Esto es doloroso para mi carne. Es un reto aprender como obrar en fe. Toma trabajo poder creer, es un verdadero esfuerzo del alma. Mi creer en Cristo no puede estar basado en como me siento sino en la verdad de Su Palabra. Y algunas veces me siento condenada y débil. La fe no es una cosa pasiva sino un aferrarse activo y violento contra toda esperanza. La meta numero uno del enemigo es hacerme mirar hacia mi misma para la solución en lugar de contemplar incesantemente a Cristo para todo. Mi corazón esta con El y yo anhelo su regreso; anhelo ver su rostro. 


¡Jesús es mi gozo! Verdaderamente, su amor es mejor que la vida. Puedo abandonar mi vida en sus manos, darle por perdida, aún odiarla, porque le tengo a El. Fui hecha para El, y mi corazón permanece insatisfecho hasta que esta envuelto sólo con El. Oh, cenar con Jesús es lo mejor. Conocer sobre El es maravilloso, pero conocerle a El,  ser una con El en el Espíritu, es la dicha más sublime que puedas imaginarte sobre esta tierra. El me bendice tan ricamente a traves de Su amor, y El quiere que yo habite en Su amor siempre al amarle a El. ¿Y como le amo? Obedeciendo sus mandamientos, con un deseo de darle a El gloria y bendecir su corazón. ¿Y cuales son sus mandamientos? Amar a otros como El me ha amado."


*Las palabras de Sarah fueron publicadas en la edición del mes de Julio de la revista SetApartGirl








No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada

¿Que piensas? Eres bienvenida a compartir tu opinión!